¿Las páginas web están tomando más tiempo de lo habitual para cargar?, ¿tu velocidad de descarga no coincide con la que deberías tener? Cuando se trata de tu conexión a Internet, existen muchos factores que entran en juego. Por suerte, hay una serie de cosas que puedes hacer para mejorar el rendimiento y así poder notar los cambios en cuestión de minutos.

Manipulación del router y la línea ADSL

Truco 1. La atenuación, el peor enemigo

Si utilizamos líneas ADSL de 10 o hasta 20 Mbps estaremos muy influidos por la atenuación de nuestra línea telefónica. Este parámetro mide la pérdida de señal o potencia entre la central y nuestro router, teniendo en cuenta que a mayor distancia de la central, mayor atenuación y por tanto velocidad de sincronización más baja y menor estabilidad/fiabilidad de la línea. Pero la distancia no lo es todo, ya que también producen atenuación los cableados de mala calidad o dañados y las conexiones mal hechas tanto fuera como dentro de nuestro hogar.



Por ello, si no logramos que nuestro router sincronice correctamente a la velocidad contratada o sufre constantes caídas, siempre recomendamos conectarlo directamente al cajetín telefónico (PTR) que trae la línea hasta nuestra casa o al conector principal.

Si en estos puntos logramos velocidades de sincronización más altas o una mejor estabilidad de conexión tras algunas pruebas, queda claro que el problema está en el cableado interno de nuestra vivienda. Tendremos que revisar cables, conexiones en los cajetines y demás.

De la misma forma, es importante recordar que con más de 3 microfiltros sobre la misma línea tendremos problemas para que la ADSL funcione correctamente, mientras que su ausencia puede causar también ciertos problemas al conectar a la línea aparatos como las alarmas o faxes.


Truco 2. Diferente router, diferente velocidad

Si tenemos un línea ADSL de las más rápidas (las de hasta 20 Mbps), hay que saber que la velocidad de sincronización puede variar de un router a otro. Esta clase de líneas solo enlazan a los citados 20 Mbps en caso de condiciones ideales de mínima atenuación. En la práctica lo normal es obtener velocidades de entre 12 y 18 Mbps, siempre dependiendo de la velocidad que cada router considere adecuada para sincronizar la línea de manera estable.



Aquí es interesante saber que según la línea y el modelo del router podemos encontrarnos diferencias de 1 y 2 Mbps entre diferentes fabricantes. Algunos enrutadores cuentan con firmwares más conservadores (como los modelos que los operadores regalan a sus clientes, donde se busca el menor número de problemas técnicos), que sincronizan algo por debajo de los límites para asegurar una mayor fiabilidad.

Otros, en cambio, sincronizan a la mayor velocidad posible, aunque, si nuestra línea tiene oscilaciones en la atenuación por malas conexiones o cableado en mal estado, podemos sufrir cortes o caídas puntuales.


Truco 3. ¿Optimizamos la configuración?

Muchos nos habéis cuestionado en diferentes ocasiones acerca de los posibles ajustes que se podían hacer en la configuración del router para mejorar sus prestaciones o velocidad de transferencia.

En este sentido, lo cierto es que las líneas ADSL de cada operador tienen sus parámetros específicos de configuración, y cambiarlos solo hará que deje de funcionar la conexión. Por tanto, no hay ajustes en el router que podamos cambiar sin más para aumentar o mejorar sus prestaciones.

Lamentablemente, estamos absolutamente condicionados por la velocidad asignada por nuestro operador, la calidad de nuestra línea y la instalación interna de nuestro hogar.




Ajustes posibles en nuestra conexión WiFi


Truco 1. Relación entre WiFi e Internet

Muchos usuarios no son conscientes de que su WiFi puede suponer un cuello de botella para la navegación web. Si tenemos una ADSL de las más rápidas pero nuestro WiFi logra bajas tasas de transferencia por culpa de una mala configuración, un estándar anticuado o un elevado nivel de interferencias, veremos cómo logramos mejorar la navegación solo con conectarnos por cable.



Aun así, nuestra recomendación siempre es optar por un punto de acceso WiFi dedicado de alta calidad e independiente del que integran los routers ADSL actuales. Salvo casos concretos, lo habitual es que la parte WiFi de muchos routers de bajo coste no sea un ejemplo de compatibilidad y calidad.

Por ello, podemos desactivar el WiFI del router ADSL e instalar un punto de acceso WiFi de gama alta como el Airport Expreme de Apple, o los que ofrecen empresas del nivel de Linksys, Netgear o D-Link.

Al elegir uno de estos puntos de acceso es importante comprobar que soporta el estándar 802.11n (hasta 300 Mbps), y cuentan con antenas internas o externas que empleen tecnología MIMO. Con ello, además de olvidarnos del cuello de botella en el WiFI siempre que nuestros equipos soporten dicho estándar (los portátiles vendidos durante el último año-año y medio suelen ofrecerlo), mejoraremos la cobertura de la red inalámbrica.


Truco 2. Salta de banda

Siguiendo con la idea del punto anterior, si montamos un punto de acceso WiFi dedicado e independiente del router ADSL, es muy interesante que sea de tipo dual. Es decir, que permita funcionar en la banda de los 5 y 2,4 GHz.

La razón es que si vivimos rodeados de las redes WiFi de otros vecinos, estaremos sometidos a las interferencias y saturación de canales que provocan estas WiFi que nos rodean y que, la práctica mayoría de ellas, funcionan hoy día a 2,4 GHz. En estos casos, la mejor solución es utilizar un punto de acceso con soporte en la banda de los 5 GHz, con lo que automáticamente trabajaremos en una frecuencia diferente sin apenas canales utilizados.



Eso sí, de nuevo necesitaremos que nuestros portátiles soporten dicha frecuencia de funcionamiento, algo que ofrecen la mayoría de los comercializados durante los últimos 12-24 meses. Si es así, nuestra WiFi operará mejor y más rápido que en la banda de 2,4 GHz, amén de tener un funcionamiento más estable con tasas de transferencia sostenidas.


Truco 3. Mejorías en la cobertura

También puede darse el caso de que, a pesar de tener una buena conexión y un WiFi de última generación sin interferencias cercanas, nuestra velocidad de enlace con el punto de acceso sea escasa. Si nos fijamos en el icono de la barra de tareas de Windows que hace referencia la conexión inalámbrica y pinchamos sobre él, se desplegará una lista con todas las redes detectadas a nuestro alrededor y su nivel de cobertura.

Aquí lo importante es saber que, a menos cobertura, menor velocidad de transmisión. Por ello, si vivimos en una casa grande, con muchos obstáculos arquitectónicos o con varios pisos, podemos encontrarnos con que la señal llega hasta nosotros de manera muy débil y con tasas de transferencia mínimas.



Para resolverlo, podemos optar por varias alternativas. La primera es reubicar el router WiFi en un lugar más cercano a nosotros (por ejemplo en una planta intermedia o en la parte superior de una estantería). La segunda es instalar en nuestro router WiFi una antena de mayor ganancia.

Para ello la única condición indispensable es que la antena del encaminador sea extraíble. En ese caso, podremos buscar una antena omnidireccional con una ganancia mínima en torno a los 10-15 dBi en tiendas on-line como www.wifi-online.es. Los precios son razonables (25-30 €) y a cambio lograremos ampliar la zona de cobertura de nuestra red inalámbrica y mejorar la velocidad.


¿Qué velocidad de conexión necesito?

Dentro del mercado residencial podemos encontrar diferentes tipos de tecnologías para una línea de acceso a Internet. La más común por cobertura, precio y sencillez es la ADSL, aunque tiene su principal limitación en la velocidad máxima de bajada (entre 10 y 20 Mbps las de mayor calidad).

Las alternativas se reducen básicamente a la tecnología VDSL (muy poco extendida), el cable y sobre todo a la fibra óptica, que operadores como Ono o Movistar empiezan a ofrecer a medida que van desplegando una mínima cobertura. En este último caso la velocidad inicial es de 50 Mbps y con grandes posibilidades de crecimiento en el futuro. De hecho, Ono ya está anunciando 100 Mbps para zonas muy concretas.

Dicho esto, aunque es fácil pensar que cuanta más velocidad de bajada mejor que mejor, en realidad no todos necesitamos lo mismo. El objetivo es cubrir nuestras necesidades gastando lo justo, y siempre teniendo en cuenta la cobertura de cada tecnología que llega hasta nuestro hogar.



Como orientación podemos decir que, para usuarios que hagan uso esporádico de Internet y no necesiten mucho más que navegar por algunas webs y manejar el correo electrónico, las líneas ADSL de 3 o 6 Mbps serían más que suficientes. El siguiente escalón vendría de usuarios habituales que, además, consumieran vídeo en streaming, tengan varios PCs en casa navegando al tiempo, etc. En estos casos os recomendamos ir al menos a líneas de 10 Mbps siempre que sea posible.

Por último, para los usuarios que hagan uso intensivo de Internet y sobre todo descarguen gran cantidad de ficheros desde la Red, nuestra recomendación es ir a por líneas de hasta 20 Mbps o, si es posible, alguna de las nuevas basadas en fibra óptica.

Lo que sí es importante tener en cuenta es que, si contratamos servicios de TV digital que funcionen a través de la conexión a Internet perderemos parte del ancho de banda contratado. En el caso de Imagenio y una ADSL de 10 Mbps, por ejemplo, con el descodificador encendido tendremos a nuestra disposición solo unos 6 Mbps para navegar desde el PC. Un aspecto a tener en cuenta si nuestra línea no es demasiado rápida y pensamos en contratar esta clase de servicios.


Configuración de los parámetros de Windows


Truco 1. La ventana de recepción TCP

En Windows 7 hay algunos parámetros avanzados que podemos modificar para optimizar ciertos aspectos de nuestra conexión a red. Un ejemplo es la posibilidad de controlar el tamaño de la ventana de recepción TCP que, como en anteriores versiones, por defecto viene establecido a 64 Kbytes.

Esto quiere decir que, en la comunicación entre nuestro PC y un servidor remoto utilizando TCP/IP, la información se fragmenta en paquetes de 64 Kbytes. Cuando se reciben estos 64 Kbytes se corta la conexión, se confirma que el paquete ha llegado correctamente y se solicita uno nuevo.

En conexiones muy rápidas de banda ancha y, sobre todo en descargas de gran tamaño, esto implica perder un tiempo que podíamos emplear en recibir paquetes más grandes. Eso es teoría, porque en ocasiones puede que ampliar la ventana de recepción TCP tenga justo el impacto contrario dado que, al incrementar el tamaño, se multiplican las posibilidades de que el paquete llegue incorrectamente y, con ello, deba ser retransmitido de nuevo tras la comprobación. Aun así es una prueba interesante.



Para ello ejecutaremos la línea de comandos de 7 con derechos de administrador (Inicio/Todos los programas/Accesorios y botón derecho sobre Símbolo del sistema, donde pincharemos en Ejecutar como administrador) introduciremos netsh int tcp set global autotuninglevel=[valor], donde tendremos que sustituir [valor] por: disabled, higlyrestricted, restricted, normal y experimental.

En el primer caso, se desactiva el autoajuste de los paquetes de Windows. A partir del ahí, el resto de opciones permiten manejar paquetes más y más grades (siendo normal la opción por defecto de los 64 Kbytes), mientras que la opción experimental (paquetes de hasta 16 Mbytes) solo es útil para casos extremos. Esta última puede que tenga un impacto negativo en las conexiones por el elevado número de retransmisiones que podemos necesitar en ciertas circunstancias.


Truco 2. Ajuste de carga de conexiones TCP

Otro ajuste interesante (solo para Windows 7 y 2008) es el que se refiere al algoritmo CTCP (Compound TCP), que se encarga de gestionar la carga de las conexiones TCP y las ventanas de recepción TCP.

Por defecto este algoritmo viene desactivado en 7, aunque puede activarse con este comando ejecutado en la línea de comandos con derechos de administrador: netsh int tcp set global congestionprovider=ctcp, mientras que para deshabilitarlo (la opción por defecto) introduciremos netsh int tcp set global congestionprovider=none.



En general, si indicamos un tamaño de ventana de recepción TCP más grande y tenemos una conexión de banda ancha de gran velocidad, la activación de esta característica debería mejorar nuestro rendimiento en la descarga/recepción de datos.


Truco 3. Servidores DNS

Otro punto interesante para obtener una navegación más fluida es utilizar unos servidores DNS lo más rápidos posible. Estos servidores, indicados en la configuración de red de nuestra máquina, son los que emplea Windows para resolver las direcciones IP de cualquiera de las páginas web o servicios que utilizamos a diario. Por ello, si un servidor DNS tarda dos o tres segundos en devolvernos la IP de una web, nuestra sensación puede ser de navegación lenta y poco fluida.

Una alternativa es pasarse por la página http://bandaancha.eu/analizador-dns, donde se nos muestran algunos de los servidores DNS de los operadores más conocidos ordenados por tiempo de resolución. De la misma forma, también podemos probar con los que ofrece www.opendns.com, aunque no son de los más rápidos al estar físicamente en EE UU.



Con esta información a mano, podemos jugar a modificar la configuración de los servidores DNS de Windows y comprobar los cambios. Para ello, iremos a Inicio/Panel de control/Redes e Internet/Centro de redes e Internet/Cambiar la configuración del adaptador, donde haremos clic con el botón derecho del ratón sobre nuestra conexión a Internet y pincharemos en Propiedades.

En la nueva ventana, haremos doble clic sobre Protocolo de Internet versión 4 y, en la siguiente ventana que se muestre, introduciremos los nuevos servidores DNS en los dos recuadros inferiores tras pinchar en Usar las siguientes direcciones de servidores DNS.


Truco 4. Suites de seguridad y navegadores

Un componente que puede ralentizar bastante las conexiones a Internet son las suites de seguridad. Esta clase de paquetes incluyen analizadores de tráfico y servicios que monitorizan todas las conexiones y paquetes de datos en busca de malware y amenazas. Incluso algunas instalan un plug-in en el navegador para comprobar la seguridad de los sitios incluso antes de visitarlos. Esto hace que los tiempos de carga de las webs acusen enormemente el tener o no tener uno de estos paquetes instalados.

Si somos usuarios avanzados y sabemos lo que hacemos (y abrimos), podemos prescindir de estas suites e instalar algún antivirus gratuito del estilo de Microsoft Security Essentials. Ahora bien, si nos preocupa mucho la seguridad, es una consecuencia que debemos aceptar.


Truco 5. Actualizaciones en segundo plano

Por último, hay que tener presente que los equipos actuales ejecutan una gran cantidad de procesos en segundo plano que se conectan a Internet para las más variadas tareas. Desde el popular Skype o Messenger, hasta los antivirus o las actualizaciones de Windows, pasando por Java, Flash Player o servicios en la Nube del tipo de Dropbox o SugarSync. Todos ellos realizan conexiones periódicas a la Red y comprueban el estado de las actualizaciones, los archivos o el servicio.

Salvo casos más graves (como cuando se descarga una actualización de gran tamaño o Dropbox/SugarSync tiene que sincronizar una gran cantidad de datos), el consumo es mínimo. Sin embargo, si queremos optimizar al límite nuestra conexión es importante eliminar aquellos residentes que no necesitamos para nada y que puedan consumir ancho de banda.



En Inicio/Todos los programas/Inicio podemos encontrar algunas de las aplicaciones que se cargan al arrancar el escritorio de Windows. De la misma forma, podemos ir al Registro del sistema (Inicio/Todos los programas/Accesorios/Ejecutar, donde teclearemos Regedit y pulsaremos Aceptar) para buscar las rutas HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows\CurrentVersion\Run yHKEY_CURRENT_USER\Software\Microsoft\Windows\CurrentVersion\Run. En ambas, encontraremos los programas que se cargan durante el arranque del sistema operativo.


Mide tu velocidad en Internet

A lo largo del texto damos algunos trucos para intentar optimizar y acelerar el funcionamiento de la conexión de red. Salvo casos muy puntuales, se tratará de pequeñas mejoras que habrá que comprobar mediante algún tipo de prueba externa.

Al final se trata, sobre todo, de comprobar la velocidad real a la que navega tu PC por Internet, y no tanto la velocidad de enlace del router o la velocidad de descarga de un fichero determinado. Hay que tener en cuenta que según el tipo de contenido, la carga del servidor remoto o los procesos que tengamos en segundo plano, las diferencias pueden ser enormes.

En Internet, hay infinidad de pruebas que permiten medir el rendimiento con bastante precisión, aunque os recomendamos optar por alguna alojada en servidores ubicados en España, como por ejemplo www.testdevelocidad.es. Y es que los resultados con servidores ubicados en EEUU, Asia e incluso Europa dependen demasiado de los nodos de enlace de nuestro operador con el resto del mundo y de la congestión de las redes que tengamos que atravesar para llegar hasta ellos.



A la hora de ejecutar el test cerraremos cualquier otro navegador que mantengamos abierto, apagaremos el resto de equipos conectados a nuestra misma red y, más aún, lo óptimo sería desactivar cualquier otro servicio o programa que haga uso de internet (actualización de Windows, actualización del antivirus, Skype, Messenger, etc.). De esta forma, nada más se consumirá tráfico y así se podrán obtener cifras lo más reales posible.

En todo caso, estas pruebas (podéis encontrar más en www.adsl4ever.com/test/) son solo orientativas, pues dependen de infinidad de factores que no podemos controlar. Lo que sí es cierto es que nos permiten obtener una idea bastante aproximada de lo eficaz que es nuestra línea y, así, poder comprobar si alguna de las medidas realizamos ha tenido impacto real sobre sus prestaciones.


Evita interferencias cambiando el canal

La ingente cantidad de usuarios que hoy en día hace uso de una red WiFi es tan alta que es fácil que tengamos problemas con nuestra conexión, esto otorga a un elemento que antes no era muy conocido un papel de mucho protagonismo. Hablamos del canal WiFi. Si una red es el trayecto desde un router hasta un dispositivo, cada canal WiFi es un camino distinto para realizar ese trayecto. Por tanto, si todos los vecinos del edificio están usando el mismo camino, la velocidad será menor.

Debido a esto, elegir el canal WiFi correcto se convierte en una tarea imprescindible si queremos sacar el máximo jugo posible a nuestra conexión a Internet. Por eso, vamos a aprender a saber cuál es el canal perfecto y a configurarlo a partir de un ejemplo con un router concreto. Haremos uso del programa inSSIDer, un software libre, disponible para Windows y Linux, que nos ayudará durante el proceso.


Conoce tu configuración actual


Paso 1. Todo sobre el canal WiFi

Elegir el canal WiFi supone tener muy presente ciertos detalles. Las redes actuales en Europa se dividen en trece canales útiles y la frecuencia de cada uno de ellos se solapa con la de los cuatro adyacentes, es decir, los dos anteriores y los dos posteriores. Por ello, lo primero que hay que tener en cuenta es que lo ideal es alejarse cinco canales de los más ocupados.

Lo explicamos con un ejemplo. El canal 1 también ocupa en cierta medida los canales 2 y 3. El 5 ocupa también los canales 3 y 4. Por ello, el canal 1 y el 5, que distan cuatro canales, interfieren entre ellos en el 3. Dicho esto, el 1 parece una elección muy inteligente, puesto que no tiene anteriores, solo posteriores. El problema es que son ya muchas las operadoras que regalan el router con ese canal preconfigurado. Lo mismo sucede con el canal 6, que también es muy elegido por alejarse cinco canales del 1. E igual con el 12 y el 13.



Así, lo mejor es ver qué situación específica tenemos cada uno de nosotros. También se puede configurar la elección de canal como automática. Pero esto no es nada recomendable, puesto que elige el canal WiFi más libre, aunque esté al lado de uno muy ocupado.


Paso 2. Descarga inSSIDer

inSSIDer nos ayudará a estudiar qué canal utilizan las redes que están dentro de nuestro alcance. Las demás no nos interesan, puesto que, si no son detectadas por nuestros dispositivos, obviamente, no pueden interferir en nuestra red. Podemos descargar inSSIDer desde la web de sus desarrolladores, pulsando en el botón Download.



Accederemos a una sección distinta de la web en la que se nos informa que la descarga debería comenzar automáticamente en menos de 15 segundos. Si no es así, pulsaremos sobre el enlace here, que aparece dentro del primer párrafo de texto.


Paso 3. La instalación

Para instalar el programa, nos dirigiremos a la carpeta en la que hayamos descargado el archivo. Lo ejecutaremos para que se abra el asistente de instalación y pulsaremos sobre Next en las distintas ventanas que irán apareciendo hasta dar con una ventana en la que ponga Installation Complete. Solo habrá que pulsar sobre Close para finalizar el proceso.




Paso 4. Puesta en marcha

Vamos a Inicio y ejecutamos inSSIDer. Lo más probable es que, nada más lanzarlo, reconozca la tarjeta WiFi e inicie el escaneo solo. En caso de que esto no ocurra, bastará con que elijamos nosotros la tarjeta de red de nuestro equipo en la zona superior derecha y pulsemos Start, que se convertirá en un botón de Stop en cuanto empiece a funcionar. Si crees que no vas a saber cuál es tu tarjeta de red, no te preocupes, normalmente aparece solo una.

De una forma o de otra, nos encontraremos ante una tabla que mostrará todas las redes cercanas y muchos datos sobre ellas, entre otros, su canal. Para desplegar el gráfico de canales que nos interesa, pulsamos sobre el botón 2.4 GHz Channels, de manera que veamos por colores el rango que ocupa cada red. En el caso de la imagen, la que estamos configurando es la de color rojo. En el canal 1 hay tres redes, mientras que en el 4 y en el 9 hay una en cada uno.



Por eso, para este ejemplo, elegimos el canal 13, porque así evitamos las interferencias con cualquier otra red. En caso de que sean dos redes las que configuremos, no debemos pensar que al ser del mismo usuario podemos ponerlas en el mismo canal. Al contrario, cuanto más cerca estén los puntos WiFi, mayor importancia tiene la distancia entre canales.

Como último detalle, cabe resaltar que es recomendable realizar esto en el momento en que más actividad tengan las redes de nuestro alrededor. Si lo hacemos por la noche, que es el momento en el que muchos routers están apagados, no será muy efectivo. El mejor momento suele ser por la tarde, cuando la actividad es mayor.


Cámbiate aL canal WiFi más idóneo

Para configurar el canal WiFi, tendremos que acceder a nuestro router y hacer los ajustes pertinentes. Este proceso lo hacemos con un dispositivo concreto, así que cada lector deberá extraer lo esencial para aplicarlo en su caso particular. En Internet podréis encontrar cómo realizar este proceso para vuestro modelo de router escribiendo Cambiar canal WiFi en (marca o modelo de tu router).



Paso 1. Abre el centro de redes y recursos

La puerta de enlace es un elemento esencial para poder acceder al router. Es muy probable que conozcas este dato; pero, si no es sí, habrá que hallarlo accediendo a los detalles de nuestra conexión. Para ello, pulsa sobre el icono de conexiones inalámbricas que aparece en la barra de herramientas de Windows y, después, haz clic sobre Abrir Centro de redes y recursos compartidos. Con esto se alcanza el Panel de configuración de conexión de red.




Paso 2. Halla la puerta de enlace



Con el panel de configuración de red abierto, tendremos que pulsar el botón que se acompaña del literal Conexión de red inalámbrica, con lo que se desplegará una nueva pantalla donde se muestra la actividad actual de nuestra conexión.

Bastará con pulsar en Detalles para que se muestre una nueva ventana donde aparece una lista completa con todos los datos de nuestra conexión. La que nos interesa es la Puerta de enlace, que en nuestro caso es 192.168.1.254. La anotamos con cuidado de no equivocarnos, y cerramos todas las ventanas, puesto que no las volveremos a utilizar.


Paso 3. Acceso al router

Abrimos el navegador y escribimos en la barra de dirección el número que hemos apuntado. Realmente, esta cifra es la dirección en la que se encuentra nuestro router, de modo que, al escribir la dirección en el navegador, estamos accediendo al router. Lo más normal es que aparezca una ventana de credenciales pidiendo un nombre de usuario y una contraseña.



Si nunca has tocado esto, tendrás que introducir los datos predeterminados, que puedes encontrar en el manual, o buscando en Internet «usuario y contraseña de (modelo del router)». Lo más normal es que el nombre de usuario haya que dejarlo en blanco o sea admin. La contraseña también suele ser admin o 1234. En nuestro caso, con un router de la marca Billion, el nombre de usuario y la contraseña son admin.


Paso 4. Configuración inalámbrica

Cada router es distinto, por eso no podemos decirte claramente cómo realizar este paso. No obstante, vamos a anotar algunas pautas comunes para todos los casos. Dado que queremos cambiar el canal en el que emita la red WiFi, el objetivo será acceder a la configuración inalámbrica.



Lo más probable es que estés viendo un panel de control con una barra lateral, donde aparecen todos los menús y secciones accesibles. La sección que buscamos se llamará Wireless, WLAN, Configuración Inalámbrica o simplemente Inalámbrica. En nuestro caso, el nombre es WLAN, así que pulsamos sobre ella y se abrirá la sección donde queremos hacer los cambios.


Paso 5. Cambia el canal y guarda

Una vez hemos accedido a los ajustes de configuración inalámbricos, será tan simple como localizar el ajuste que tenga que ver con el canal. Si la interfaz está en inglés, bastará con reconocer la palabra Channel.

En nuestro caso, se llama Channel ID y es un menú desplegable que permite elegir entre canal automático o uno predeterminado. Como determinamos antes, elegimos el canal 13 y finalizamos guardando la configuración.

Publicar un comentario

 
Top